viernes, 18 de julio de 2008

Ocaso

De risa, una tarde
rosada,
dorada.
Cruje envoltura de dulce
y el aroma, por el viento, se dispara.

De sombra, una casa;
que surja,
que surja.
Rincón.
Mancha de luz.
Sólo una cama.

Los ojos cansados
despertarán mañana.
No pido sueños.
La Luna no canta.

--
Escrito directamente en el blog. Post # 100.

domingo, 13 de julio de 2008

Cien

Sueño que suelto mi pelo seco
y se ondula buscando el viento.
Los animales más bellos son los que tienen pelaje negro.
Será otro día, quizás,
cuando caiga la manzana
y rebote por el mar.
Viento de julio golpea con agua mi cara
y así como el humo se movía con luz en el escenario,
se movía la lluvia en la noche en el cielo.
De mi boca a tu boca sólo existe la distancia del humo.
Yo fumo
y es en tus labios que exhalo
y es en sus pechos que se desliza la luz.
Afianzado de mi cuello
te daré vueltas hasta que tus pies vayan desapareciendo.
Corre mi zapato por el piso de madera,
corre buscando tu pie.
Las plumas más hermosas son las de los cisnes negros.
Bailan los brazos girando.
Un movimiento se advierte pero no se hace.
Es así.
La lluvia busca la entrada y un asiento
para verte bailar.

domingo, 29 de junio de 2008

Domingo de tormenta

Tormenta eléctrica de alacranes
y anguilas se arrastran por las calles.

Cielo gris de miles alientos
y todo se opaca un grado más abajo.

Rayos ramas secas.

Truenos láminas viejas.

Un recuerdo mojado pasando por una lágrima en mi ojo
y la cara de un joven lejano me besa mi cara desde adentro.

Tormenta que raja el cielo se detiene caprichosa
y sólo quedan pequeñas explosiones de luz como espasmos
allá a lo lejos
donde hombres que no existen viven
y escriben
poemas que nunca nadie leerá.

viernes, 13 de junio de 2008

Desfile con varios pasos

Por las calles sólo había frío
y dentro de ése frío sólo estaba yo
y dentro de mí sólo estaba mi miedo
y dentro de mi miedo había un poco de calor.

Y vi las calles negras como cielo,
las estrellas que forman una ciudad a lo lejos en el cerro;
vi los parqueos vacíos,
vi los carros parqueados sobre la noche
a la espera de alguien.

¡Lástima que soy Nadie!
¡Lástima que no me esperan!
¡Lástima que ando solo por la noche de México!
¡Lástima que México está solo!

Y en mis brazos sentí la lengua clara del frío.
Las luces de los postes sólo me iluminaban a mí
y por la pasarela que cruza sobre la calle
yo lucía un diseño hermoso y extravagante
con cara aterrada genuina
y pasos largos y veloces.
Los pies me dolía sólo a mí
porque era el único que caminaba por la calle.

lunes, 9 de junio de 2008

Niño y letra


Niño,
el más pequeño de todos;
México es tan grande
y vos tan niño.
¿Cómo hacés para no perderte o ahogarte?
¿Es tu naríz la brújula que señala el norte?

Niño,
qué triste está el DF;
¿habrá calor adentro de tu pecho?,
¿tendrás suficiente sed para mis lágrimas?

(Qué gris está el DF,
cuánto viento lo sopla;
cuánta lluvia lo moja.)

Niño,
y si un día regreso
¿podrías hacer espacio para mis cuentos
y mi cabello?

--
La gente no sabe lo que puede inspirar, ¡pobres!

domingo, 1 de junio de 2008

De VIVEROS a BALDERAS


VIVEROS.
Lámpara.
Llama azul.
Línea.
Gris.
Cemento sucio.
Luz blanca.
Luz blanca.
Luz azul.
COYOACÁN.
Muchacho guapo sentado en el suelo.
Ella espera.
Velocidad.
Gente sentada en el reflejo del vidrio;
las parten las luces,
azules y blancas,
veloces.
ZAPATA.
Un tren anaranjado en dirección contraria.
Balanceo.
Ya hay más gente en el reflejo.
Giro la cabeza hacia adentro.
Lindas lesbianas y jóvenes.
Alto.
DIVISIÓN DEL NORTE.
Hombre con saco gris caminando en círculos.
Rápida llegada a EUGENIA.
Niños grises mendigos.
ETIOPÍA en Mèxico.
Miles de leones en las columnas.
Aquí entra el Sol.
Gris, café, negro, tren anaranjado veloz, cemento.
Lámpara blanca apagada.
Estación CENTRO MÉDICO.
Toda la discografía de Juan Gabriel formato mp3.
Rocío durcal distorcionada desde la tumba.
En HOSPITAL GENERAL en segundos.
Bebé baila rancheras.
Tren anaranjado me permite ver intermitente el rótulo de NIÑOS HÉROES.
Me paro.
El cañón de BALDERAS.

--
Poema denotativo.

lunes, 26 de mayo de 2008

Cosas que le quisiera decir a la poesía

Si fueras hombre
y supieras todo lo que por vos he pasado
me amarías con tal ceguera
que enceguecerías.

****

Quizás por eso no me puedo enamorar.
Todas las locuras y sacrificios que debería hacer por un hombre
los hago por vos.

****

Yo te veo en todos lados
y ya comienzo a sospechar
que ocupás en mi cabeza
el espacio que ocupa Dios
en las cabezas de los otros.
Talvez por eso soy ateo.

****

A veces deseo que seás fruta
para exprimirte fácilmente las palabras que no salen.

****

La noche en que,
por cosas absurdas de la vida,
llegués a ser mi sábana,
me moriré
al sólo envolverme.

****

Sospecho que sos vos la que cosquillea en mi nuca
justo después del orgasmo.

--
Supongo que no tengo que aclarar que no son poemas.

sábado, 24 de mayo de 2008

Pastel

Cuando me reflejé, se quebró el vidrio
y los pedazos cayeron
los veinte pisos abajo que duró su caída.
Al quedar yo
a la orilla del nuevo abismo
no pude hacer otra cosa más que tirarme,
saltar y atravesar las nubes
siguiendo mi reflejo
multiplicado miles de veces
en cada pedazo de vidrio
que mutiló a los niños que estaban jugando en la calle
y los volvió una torta de carne con sangre.
Yo fui la cereza.

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Una imagen que se metió en la cabeza.

martes, 20 de mayo de 2008

Deseo de convertirse en Alguien

De tanto café
me convertiré en el hombre viejo del que dirán:

"Sería más guapo si no tuviera los dientes amarillos
y la lengua ácida."

lunes, 12 de mayo de 2008

Meterme

Recurro a un lugar lejano
que tenga en lo más profundo de su aroma
algún rastro del olor colgado de los vellos de tu pecho.

(La soledad es hermosa)

Estoy a la orilla de un abismo de medio metro
visualizando la inmensidad de tu abismo sobre mi lago
que está apacible.

(Mañana llegarán nuevas sombras)

Escarbaré con manos y pies,
haré una cueva que se lleve tu nombre,
ermitaño te haré el amor tres veces al día
para no darnos cuenta que no hay qué comer.

(Tus rizos aún son lejanos)

Recurro a una hora nocturna
cuando los ojos me brillan más.
Me refugiaré escondiéndome en mi cabello
y en los hombros sentiré seguridad.
Permaneceré
con los ojos bien abiertos,
rojos,
con venas saltadas,
vigilante de los peligros que me rodean.
El eco de tus susurros serán mis armas
en esta dolorosa guerra
entre la magia que me moja cuando sudo
y la cotidianidad.

(“En silencio el sonido de la risa escuché en tu sonrisa”)

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Sigo revisando archivos. Escrito el 29 de agosto de 2006. La última vez que me enamoré.